Anécdota de Maria Antonieta en los jardines de las Tullerias

Madame de Tourzel con el Delfin

Esta anécdota se encuentra en las Memorias de la duquesa de Tourzel, quien fuera Gobernanta de los Hijos de Francia a partir de 1789, luego de que Madame de Polignac partiera en exilio. La duquesa fue testigo de los inicios de la Revolución siempre rodeada por la familia Real debido a su posición. Estando en las Tullerías paseando con Maria Antonieta, los hijos de ella y su propia hija, debían estar rodeadas por algunos guardias debido a la delicada situación. En el segundo capítulo cuenta lo siguiente:

'Estando un día con nosotros paseando, viéndose rodeada por la Guardia Nacional, la Reina nos dijo con lágrimas en los ojos: "Mi madre estaría sorprendida, si viera a su hija, hija, mujer y madre de reyes, o al menos de un hijo destinado a ello en un futuro, rodeada de tamaña guardia! Pareciera que mi padre tuvo una profecía el día que lo ví por última vez." Y nos cuenta que el emperador Francisco I, partiendo a Italia, de donde no volvería jamás, juntó a sus hijos para decirles adiós. "Yo era la más jóven de mis hermanas. Mi padre me sentó en sus piernas, me besó en varias oportunidades y siempre con lágrimas en los ojos parecía tener una pena extrema en dejarme. Esto le pareció singular a todos aquellos que estaban presentes, y puede que yo no me hubiera acordado de esto, si mi posición actual, no me hiciera ver por el resto de mi vida, una seguidilla de infelicidades que son fáciles de preveer." La impresión que nos dejó con estas últimas palabras fue tan viva que nos llenamos de lágrimas. Entonces la Reina nos dijo con gracia y con su bondad ordinaria: "Me lamento de haberlos entristecido; unamos nuestro coraje, la Providencia nos pondrá tal vez menos triste de lo que imaginamos."'

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