Luis XV: esplendor y ocaso de una era



Les dejo una nota que apareció el 17 de mayo de 2011 en la seccion "Deco y viviendas" del diario argentino El Día (La Plata):

La aparición del Luis XV significó una revolución decorativa en la Europa de mediados del siglo XVIII. Francia se había consolidado como el centro cultural y artístico entre las potencias que le significaban una competencia tanto militar como artística. Y al amparo de un sistema político que administraba los recursos de un modo tan inequitativo, también esa misma inequidad paradójicamente permitió el desarrollo de las artes decorativas.

La ebanistería cobra un rol impostergable: los interiores de palacio deben ser llenados con una explosión de formas que tienen origen en las nuevas tendencias del rococó, el marco artístico del estilo. La corte en Versalles baila extasiada de excesos, y el pueblo llano cobra reconocimiento a través de las figuras más encumbradas de la Ilustración. Esa tensión se percibe en los diseños del mobiliario, en sus motivos y ornamentaciones. Como si fuera una metáfora del momento histórico que atraviesa, el Luis XV retuerce, comprime, tensiona y explota, del mismo modo que el ambiente social y político se transforma lentamente en un polvorín.

Desde luego, estas transformaciones se acompañan en un período que será el de mayor preponderancia del estilo, entre 1740 y 1780. Serán cuarenta años de desarrollo y ocaso de una era focalizada en promover las técnicas exigiendo al máximo las capacidades creativas de los grandes ebanistas y artistas que colaboran en aplicar sus artes a la decoración de interiores. Es la época de las cómodas de Gaudreaux y de los decorados simiescos de Cressent, o de los hermanos Martin que en sus talleres-laboratorios logran desarrollar un procedimiento que inventan para imitar la laca, y que obtiene mucha aceptación entre los patronos de las artes.

Como características básicas, hemos hablado en el número anterior de la existencia de cuatro, como la presencia de motivos barrocos italianos inspirados en Bernini y Borromini, la nacionalidad de los artistas (fundamentalmente italianos, holandeses y alemanes), la influencia oriental en los motivos y la pata cabriolet en forma de "S" estirada. Pero nada de esto estaría completo, sin la aparición de elementos que, si bien no son permanentes, si son un conjunto fundamental que integra la definición del estilo. Parte de esto es el uso de lacas, bronces y tapicerías, que en el anterior y más pesado Luis XIV prácticamente no tienen uso, como no sea una curiosidad intencionada.

No es que estos datos ornamentales no tuvieran antecedentes, sino que muchos de ellos aparecen empleados de manera intermitente. El Luis XV no puede explicarse como fenómeno artístico sin sus inmediatos antecedentes como el Luis XIV primero y el Regencia después, contemporáneos al período de 1680 a 1710 y 1705 a 1730 respectivamente. En ellos los dorados no se utilizan a través de los bronces, sino más bien con el dorado a la hoja sobre la madera. Así mismo, los motivos ocupados tanto en unos como en el otro no son disímiles, sino que se suben al mueble en una organización muy distinta: ordenados y en equilibrio los primeros, evidenciando grandes planos y simetrías, mientras que en el último es caprichoso y aventurero quebrando drásticamente con la solemnidad y el peso físico -los Luis XV son de los primeros muebles de corte que por primera vez pueden mover solos los lacayos y ayudantes de palacio.

La presencia de bronces se transforma en un arte que en el mueble casi rivaliza con el de la ebanistería misma. Son verdaderas obras de arte paralelas que se muestran como aplicaciones sobre las maderas. Las más reconocibles son volutas y cabezas de carnero y de mujer, llamadas estas últimas espagnolettes. La madera también cambia, del más tradicional nogal a la más exótica caoba. En el medio, una colección de ensayos carpinteros que incorporan maderas de frutales, como el peral o el guindo, o aquellas consideradas menos nobles como la haya.

También se verá que algunos motivos se consolidan como recursos casi obligatorios en las tallas, sobre todo las centrales: rocallas y conchas marinas, junto con motivos florales, salen del antiguo lugar al que estaban relegadas en las esquinas para instalarse en espacios visibles y protagónicos.

Pero todo llega a su fin. Hacia 1780 el uso de la sobreornamentación, que tanto caracterizó al período, decae y el virtuosismo comienza a manifestarse más ascético y puro. Dejan de ser tiempos de exposición y derroche, más si lo que no se desea es perder literalmente la cabeza. Sin embargo el legado traspasa los años. Hoy, muchos de los nombres de los talleres que hicieron realidad el sueño de artistas siguen siendo sinónimo de prestigio, siendo los responsables de haber hecho trascender con su calidad el emblema de esa época: el mueble Luis XV.


Pablo Velásquez Fuica (pavefu@gmail.com)

Comentarios

  1. Me encanta, una de las cosas que admiro de aquella época es el diseño de los interiores y jardines de Versalles y todos los palacios de los nobles franceses. Te comento que he leído varias de tus entradas antiguas y justamente una que me ha llamado la atención es la de la muerte de la princesa de Lamballe,quien pudo haber sido una "villana" indirecta para el pueblo pero según sus antecedentes no era una mujer de excesos, otra victima más un tanto inocente de esta revolución, al igual que el pequeño Luis XVII.
    Te sigo, me encanta la historia de la revolución Francesa.

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  2. La foto que sale es del interior del Palacio De Versalles?

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  3. Pamelita: muchas gracias por tu comentario! La verdad que el destino de la Princesa de Lamballe ha sido terrible, al igual que del pobre Luis XVII. Ambos fueron victimas a la vez que victimarios indirectos de la Revolucion.

    Mike: no, no es de Versalles, es de algun otro castillo particular el cual ignoro el nombre.

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    Respuestas
    1. La foto es del Museo Nissim de Camondo de París.
      El artículo es interesante, pero las fechas están bastante confundidas. Para 1750 el estilo Luis XV ya había dado paso al estilo de Transición, o gusto "a la griega", defendido entre otros por Madame de Pompadour. Después vino el estilo Luis XVI (o Neoclásico), completamente establecido ya en 1770. Sólo hay que pensar en el mobiliario realizado para María Antonieta.

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    2. La foto es del Museo Nissim de Camondo de París.
      El artículo es interesante, pero las fechas están bastante confundidas. Para 1750 el estilo Luis XV ya había dado paso al estilo de Transición, o gusto "a la griega", defendido entre otros por Madame de Pompadour. Después vino el estilo Luis XVI (o Neoclásico), completamente establecido ya en 1770. Sólo hay que pensar en el mobiliario realizado para María Antonieta.

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  4. la foto es del Museo de Arte decorativo en parís el museo Camondo creado por las colecciones del Barón Moïse de Camondo el edificio fue proyectado por René Sergent q curiosamente también diseño el museo de arte decorativo en la ciudad de Buenos aires que es el Palacio Errazuriz Alvear.

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