La pintura en el periodo Neoclasico


Si bien el neoclasicismo es un movimiento que se desarrolla en plenitud durante el siglo XIX, sus comienzos se encuentran a fines del siglo XVIII, años antes de la Revolución francesa. Se caracteriza por la proporcionalidad de las obras, con composiciones basadas casi siempre en figuras geométricas. Las escenas y las personas representadas siempre aparecen estáticas. Esto quiere decir que los pintores del neoclasicismo no buscaban una escena "natural", sino mas bien teatral, actuada, con cierta alevosía. Utilizaban colores neutros, apagados, poco vivos. Para lograr eso algunos utilizaban los grises para mezclar en los colores para así dar ese efecto tenue. Por otro lado, la temática principal de este periodo era la antigüedad, es decir, se buscaban los mismos parámetros de representación y belleza que en las esculturas de la antigüedad.

Tenemos arriba un cuadro de Jacques Louis David, el cual se llama "El Juramento de los Horacios" ("Le Serment des Horaces"; este cuadro posee una riqueza interpretativa inmensa, la cual voy a postear seguramente en breve). Se trata de un cuadro histórico, y como todos los cuadros de este tipo, posee una dimensión inmensa: 3,30 mts x 4,25 mts.
En el mismo vemos:
  • una representación estática, con movimientos muy poco naturales.
  • el personaje del medio, un señor mayor al que poco se le representan las características de su edad
  • mujeres a la derecha, las cuales se encuentran tristes, pero aun así ninguna tiene la expresión de amargura ni se le ven sus lágrimas.
Todas estos detalles tienen su motivo en otra de las características del neoclasicismo: en este movimiento no se buscaba una representación verdadera, sino que se mostraba una imagen idealizada que busca la belleza ideal.

En el retrato que tenemos al costado ésta característica se nota aun más. Del mismo autor (J.L. David), este retrato es de Madame de Verninac. Si bien la persona representada existió en la realidad, el pintor idealizo sus rasgos para hacerlos más proporcionados, poniendo la belleza ideal por encima de la realidad. En este cuadro, Madame de Verninac no muestra gesto alguno y su postura es algo incomoda. Por último, los colores son apagados y la luz es artificial (es decir; no es una escena donde se ve la luz del sol o de una vela, sino de un haz de luz superior, como en un teatro). Este, como vemos, es otro gran ejemplo de la pintura del neoclasicismo.

Por último, pongo como ejemplo el cuadro de Elisabeth Vigee-Lebrun de María Antonieta con sus hijos. Si recordamos todo lo que dije anteriormente, este cuadro cumple con absolutamente todos los requisitos: belleza idealizada, ocultamiento de la expresiones reales con personajes completamente estáticos, composición basada en las figuras geométricas, colores apagados y luz artificial.

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