También conocido como el Versalles vienés, es uno de los principales edificios históricos y culturales de Austria. Antigua residencia de los Habsburgo, se erige majestuoso en un área donde anteriormente se erigieron hasta tres castillos, que fueron devastados en sendos incendios y asedios a Viena, el último en 1683. En este período el Imperio de los Habsburgo entró en un período de paz y prosperidad. Leopoldo I y los príncipes ligados a la corte imperial aprovecharon estos años para construirse magníficos palacios en Viena. Como Schönbrunn había sido destruido durante el asedio de 1683, Leopoldo I decidió sustituirlo por un palacio digno del recuperado poder de los Habsburgo. Hizo llamar a Fischer von Erlach, arquitecto austriaco que, aunque formado en Italia, tomó como modelo Versalles, gigantesto palacio en construcción desde 1661, donde Luis XIV vivía como monarca absoluto.
El proyecto que Fischer von Erlach presentó a Leopoldo I en 1690 superaba a Versalles por su desmesura, pero el emperador lo rechazó ya que no era tradición de los Habsburgo ofrecer tal imagen de pompa y lujo, tratándose de una estirpe de maneras más bien austeras. El segundo proyecto, mucho más modesto y comedido, sí que fue aceptado: ¡el nuevo edificio contaría “sólo” con 1.441 habitaciones!

Proyecto de von Erlach
Proyecto final
Las obras prosiguieron mucho tiempo después de la muerte del emperador y el arquitecto. Mucho menos solemne que el palacio oficial de Hafburg, Schönbrunn pronto se convirtió en la residencia favorita de los Habsburgo. Hay que tener en cuenta además que hasta bien entrado el siglo XIX este palacio estaba rodeado de bosques y separado de Viena por unos pocos kilómetros. La vida en Schönbrunn era muy diferente a la que se llevaba en Versalles —donde regía una etiqueta estricta—, tanto más cuando el castillo no albergaba a la corte.
Fuente: http://www.3viajesaldia.com/palacio-de-schonbrunn-en-viena/




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